Un interesante artículo de Azeem Azhar en Bloomberg, «AI will upend a basic assumption about how companies are organized«, me permite continuar con mi razonamiento de hace un par de días sobre el futuro de la consultoría, y extenderlo además a otro tipo de entornos.
El papel de los LLMs creados mediante la inteligencia artificial generativa ha sido, fundamentalmente, facilitar el acceso al conocimiento, del mismo modo que en su momento lo pudieron hacer los motores de búsqueda.
Cuando los motores de búsqueda comenzaron a ser medianamente útiles, dejaron de utilizar criterios simplistas y fácilmente manipulables como la frecuencia de palabras, y pasaron a usar mecanismos basados en la atención como indicador de la relevancia (adaptando, en realidad, las citation metrics que Larry Page y Sergey Brin conocían bien por su condición de estudiantes doctorales), la tarea de acceder al conocimiento se simplificó considerablemente, y pasamos de tener que acudir a una biblioteca y movernos entre sus índices y estanterías, a acceder al conocimiento cómodamente desde nuestra pantalla.
Para los que comenzamos nuestro doctorado a mediados de la década de los ’90, el cambio fue impresionante, porque lo vimos y lo vivimos: comenzamos acudiendo a la biblioteca para hacer nuestros primeros review papers, pero terminamos escribiendo nuestras tesis doctorales sin prácticamente movernos de la silla. A medida que internet iba convirtiéndose en más ubicua, que las editoriales comenzaban a poner sus papers accesibles en la red para los que tenían una licencia de acceso, y que se iban digitalizando periódicos, revistas, libros, etc., el acceso al conocimiento cambió completamente, y pasó a llevarse a cabo con un esfuerzo diferente.
Acceso diferente no implica necesariamente más sencillo. Cuando pasabas a tener todo el conocimiento a un clic de ratón, las habilidades necesarias para investigar cambiaban también, de manera que no podíamos pensar – sería completamente ingenuo – que cualquiera con una conexión a internet podía escribir una tesis doctoral. La cosa, simplemente, no funcionaba así: la herramienta era importante o incluso fundamental… pero había que saber utilizarla.
Con la llegada de los LLM y la inteligencia artificial generativa, el proceso está siendo similar. Con prestaciones como Deep Research, de OpenAI, el AI co-scientist de Google y otras, capaces ya no de contestar a un prompt con una respuesta completa, razonablemente rigurosa y con un nivel cada vez más escaso de las mal llamadas «alucinaciones», sino de generar un reporte completo similar a lo que podría ser una revisión bibliográfica o un informe exhaustivo y riguroso sobre un tema, podríamos caer en la tentación de pensar que cualquiera puede ahora actuar como un investigador o un consultor, dado que las barreras para el acceso a la información, decididamente, han caído a su nivel mínimo histórico.
Sin embargo, las cosas, de nuevo, no son así. Buena parte del mundo que conocemos se basa en la idea de que el acceso al conocimiento es escaso y caro, y que es además necesaria una experiencia acumulada para poder llevar a cabo ciertos trabajos de valor añadido. Ahora, la inteligencia artificial está haciendo el acceso al conocimiento aún más abundante que lo que hicieron los motores de búsqueda, generando respuestas que demandan un menor esfuerzo de interpretación, y eso podría hacer parecer que la experiencia necesaria para utilizarlo va a hacerse también prácticamente gratuita.
Si te dedicas a la educación a niveles en los que tus alumnos ya recurren de manera rutinaria a la inteligencia artificial generativa y en los que prohibírselo estaría muy poco justificado, como es mi caso, te parece ya completamente evidente a la luz de la experiencia de un par de años que tener acceso al conocimiento universal y a determinadas herramientas sofisticadas que te lo organizan no es en absoluto garantía de que el alumno va a hacer un buen trabajo.
Una cosa es que la inteligencia artificial generativa haya pasado, en muy poco tiempo, de ser un loro estocástico a convertirse en un pensador profundo, y otra que cualquiera, con esas herramientas, puedan convertirse en consultores, profesores, ingenieros o investigadores. Me temo que no solo no es así, sino que además, creerlo puede ser extremadamente nocivo. Ahora, con esas herramientas disponibles, se pueden hacer maravillas… pero para ello es necesario un cierto bagaje de experiencia y de conocimientos. Es decir, esa educación previa, esa experiencia y ese criterio no es sustituido por las herramientas, aunque su disponibilidad pueda, sin ninguna duda, mejorar las prestaciones de quienes las tienen.
Si eres una compañía y pones personas sin la necesaria experiencia o conocimientos a tomar decisiones con la ayuda de herramientas sofisticadas, lo más posible es que, pese a la disponibilidad de esas herramientas, muchas de las decisiones sean incorrectas. No son las herramientas, es saber qué haces con ellas, como organizas sus resultados – más allá de copiarlos y pegarlos – y sobre todo, saber qué preguntar y cómo hacerlo. La conclusión, por tanto, es que a medida que la inteligencia se vuelve prácticamente gratuita, la verdadera limitación ya no va a ser el acceso a esa capacidad intelectual, sino más bien, saber qué diablos hacer con ella, y que las organizaciones y las personas adecuadamente preparadas sabrán lanzar las preguntas correctas, evaluar las respuestas y actuar con la necesaria sabiduría como respuesta a ellas. Pero no pensemos que eso es algo que va a poder hacer cualquiera.
This article is also available in English on my Medium page, «What happens when everybody has access to knowledge?»
Si pero no, cuando una IA tiene un system prompt, para censurar información, ya no es un caso de alucinación, sino de censura por parte de la IA que usas…
https://www.theverge.com/news/618109/grok-blocked-elon-musk-trump-misinformation
Cuando sale el problema del mal uso de las herramientas, incluida la IH, que se supone alberga nuestro cerebro, aunque algunos se esmeran en tenerla buen recaudo…saco colación el maravilloso ejemplo de mi cátedro de de QA1 en segundo de carrera…
Aparte de sentar a las chicas delante, se limitaba a leer sus cochamabrosos apuntes (debían tener varios años)… pero proyectados en el encerado… para irlos copiando, como los antiguos copistas de monasterio… también mandaba comprar un libro de texto, llamado La Biblia por algo… ya que gustaba de poner alguna pregunta que no venía en los apuntes…
Y si salimos con vida de esa cosa llamada clase «de facultad», como no vamos a salir con vida, y más creativos, después de dialogar a fondo con una IA medianamente aprovechable. Porque también tuve algún profe (muy pocos) que daban clase para aprender cosas interesantes (más o menos). Y es que no todas las IH evolucionaron del mismo modo…
Parafraseando a los clásicos
Quod natura non dat, AGI non præstat
AGI «non dat» pero puede ayudar a disimular, muy buena…
Tontos adulterados con AGI
Buenísimo, Gorki.
Pues apuntate la cita,
cuando se te dice que la IA no está dando el dato más importante en alguna cuestión, y tu dices que no es una tesis doctoral !!!!
Quien dijo que era el dato mas importante eras tu y nunca te he tomado por una autoridad en la materia. Para mi, que tampoco soy experto, el dato mas importante y el que me interesaba, es quien y en que fecha se hizo la primera ley de Derechos de Autor. y curiosamente no fueron unos frailes sino una reina
Recientemente, a raíz de los continuos lanzamientos de novedades en herramientas de inteligencia artificial, he estado reflexionando sobre cómo los usuarios reaccionamos a ello. Estos lanzamientos constantes pueden generar cierto estrés, especialmente para quienes no están muy puestos, al ver una revolución tan rápida en la IA y sentir que se están quedando atrás. Incluso les puede generar cierto rechazo.
Creo que no se trata tanto de enfocarse en las herramientas, ya que detrás de este bombardeo está la intención de las compañías por captar cuota de mercado, usuarios y capital, sino en cómo la IA nos puede ayudar en nuestro ámbito de trabajo, como un asistente que nos permite ahorrar tiempo y mejorar lo que ya hacemos. No es tanto sobre qué herramienta usar hoy, ya que puede quedar obsoleta mañana, sino sobre entender cómo estas herramientas pueden atudarnos en nuestra especialidad.
En tu artículo lo defines perfectamente
La IA no te convierte en escritor, pintor, músico, director de cine, analista o programador. Simplemente te ayuda a hacer mejor el trabajo que ya estás haciendo, y con suerte, ahorrar un tiempo que podrás dedicar a otras actividades más ociosas.
Exactamente. Y también reflexiono muchísimo por una inquietud intelectual porque ahora mismo no estoy en ningún proyecto que me suponga un » sesgo».
si crees que no tienes sesgos, ese es tu sesgo
Cierto…
Qué conocimiento? El que se define como correcto por algunos?
Cada vez hay menos libertad menos pluralidad. O piensas correctamente o estás equivocado.
Cada vez se debate menos y se impone más. Todos nos creemos en posesión de la verdad y no damos opción a que el que está enfrente se exprese, no vaya a ser que tenga razón.
Pero podemos estar tranquilos, entramos en una época donde la desinformación nos manipulará continuamente y total, la historia se reescribe continuamente.
A M E N !!
OFFTOPIC PERO NO TANTO…
Me atrevo a hacer un reto a aquellos que no saben mucho de Física, y que ChatGPT (o cualquier razonador) nos da una buena respuesta. Es para amantes de la ciencia ficción. Solo pongo la pregunta, ya vosotros interactuáis con la IA…
«En las series de Ciencia Ficción como «Espacio 1999″ existían pistolas láser que efectuaban disparos similares a los que se haria con una bala. ¿Por qué motivo no hay pistolas láser en 2025? Puedes hacer un cálculo de la física necesaria para que tuviéramos tales armas, puedes calcular la potencia y la energía necesaria, y si se podría tener en un volumen similar a una pistola de balas.»
La respuesta es fascinante, como tenemos asumida la narrativa de la ciencia ficción, y lo que nos dice el CONOCIMIENTO,
Como dice Enrique:
«Las interesantes consecuencias de facilitar el acceso al conocimiento»
Sigo esperando el “spotify de los journals”. Ellos siguen siendo el mayor jardín amurallado, con barreras de pago ENORMES y en un modelo explotativo en donde uno oaga por acceder y, el colmo, uno paga por publicar!
Es como si un músico pagara por subir su música y toda fuera propiedad del journal en cuestión, otros pagan por escuchar y otros reseñan gratis por un “prestigio de revisor”. Totalmente maligno y perverso, un gran impedimento para acceso a algunas de las piezas de información más valiosas de la humanidad.