Hace unos días, me desperté por la mañana para encontrarme con más de cincuenta comentarios en uno de mis artículos en español. Semejante volumen y a esas horas es muy inusual, así que entré en la consola de WordPress para verlos: todos se habían saltado alegremente el servicio anti-spam de Automattic integrado en WordPress, Akismet, y estaban a la espera de ser aprobados. Estaban redactados en correcto español, y no sólo eso, sino que algunos hasta aportaban alguna opinión que podía calificarse como de moderadamente interesante. De no haber sido porque todos tenían nombres claramente anglosajones y porque ponían como página web direcciones que eran todas ellas de spam, podrían incluso haber pasado por auténticos, si no fuera porque el sistema ...