La noticia de que SpaceX habría mostrado a inversores un prototipo de dispositivo de inteligencia artificial, más fino que un iPhone, con sistema operativo propio y tecnología de xAI, que TechCrunch interpretó como «algo muy parecido a un teléfono«, debe leerse con cautela: Elon Musk lo ha negado como “utterly false”. Pero lo importante, considerando la nula confiabilidad del personaje, no es si ese prototipo existe, sino la dirección que revela: los grandes actores de la inteligencia artificial parecen haber llegado a la misma conclusión. La inteligencia artificial no va a vivir eternamente en una pestaña del navegador, en una app móvil o en una ventana de chat. Necesita su propio objeto.
Cuando OpenAI incorporó al equipo a Jony Ive, ...