La decisión de la administración Trump de impedir la autorización de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados fuera de Estados Unidos se presenta, como tantas otras restricciones tecnológicas de los últimos años, envuelta en el lenguaje solemne de la seguridad nacional. La Federal Communications Commission sostiene que esos dispositivos podrían ser utilizados para vigilar, recopilar datos o ser controlados remotamente por actores hostiles. Junto a ellos ha incluido también los inversores conectados, componentes esenciales en instalaciones solares, baterías, centros de datos y redes eléctricas.
De acuerdo en que no es completamente absurdo preocuparse por la seguridad de una máquina equipada con cámaras, micrófonos, sensores, ...