La idea parece salida de una distopía corporativa de ciencia-ficción, pero cada vez suena menos extravagante: además de sueldo fijo, bonus y stock options, algunos ingenieros empiezan a negociar otra cosa: acceso a capacidad de inferencia medido en tokens.
Un artículo de Business Insider, «Silicon Valley is buzzing about this new idea: AI compute as compensation«, lo formula con toda claridad: en Silicon Valley ya hay candidatos que preguntan cuánta computación dedicada tendrán para trabajar, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, sostiene que esa capacidad «va a impulsar cada vez más la productividad del software«, y el capitalista de riesgo Tom Tunguz llega a hablar de los tokens como una cuarta pata de la compensación. En su ejemplo, un ingeniero con un ...