La promesa de la inteligencia artificial más avanzada siempre ha sonado como la de un servicio público: inteligencia abundante, disponible bajo demanda, tan fácil de utilizar como la electricidad, el agua o la computación en la nube. La metáfora es potente, y con razón. Los servicios públicos escalan porque abstraen la complejidad: no necesitas un ingeniero de la compañía eléctrica sentado en tu oficina cada vez que enciendes la luz.
Y, sin embargo, las empresas de inteligencia artificial más sofisticadas del mundo están haciendo cada vez más algo muy diferente: enviar personas.
OpenAI anunció recientemente la OpenAI Deployment Company, diseñada explícitamente para integrar Forward Deployed Engineers dentro de organizaciones que trabajan sobre ...