Durante años, ASML ha sido presentada como el ejemplo perfecto de soberanía tecnológica europea: una empresa neerlandesa capaz de fabricar la máquina más compleja del mundo, imprescindible para producir los chips más avanzados y, por tanto, situada en uno de los escasos cuellos de botella verdaderamente estratégicos de la economía global. Pero un cuello de botella solo conserva su valor mientras nadie aprende a rodearlo. Y todo indica que China está dedicando cantidades enormes de dinero, talento y paciencia precisamente a eso.
La información más reciente no demuestra que China posea ya una máquina de litografía ultravioleta extrema comparable a las de ASML. Demuestra algo quizá más importante: que ha dejado de considerar esa ...