El comienzo de este artículo es prácticamente surrealista, y hace que a cualquiera se le quede cara de idiota: RWE, una compañía energética alemana, devuelve al estado norteamericano todas las concesiones que había recibido para construir parques de energía eólica marina en Nueva York, California y Louisiana, y recibe a cambio $1,220 millones de dólares, de los que se compromete a invertir $900 millones en un 16% de participaciones indirectas en una central de gas, Louisiana LNG, y otros $300 millones en una cartera de otras quince centrales de gas más. ¿La razón que da RWE? Que aunque estaba previsto que produjese más de 7GW con esas centrales eólicas, no ve ninguna posibilidad razonable de obtener permisos para explotar esa energía renovable en ...