Durante veinticinco años, Google nos entrenó para pensar en forma de palabras clave. Hoy empieza a entrenarnos para pensar en forma de encargos. Y eso va a tener muchas, muchísimas consecuencias.
La caja de búsqueda deja de ser una ranura donde introducir términos y se convierte en una interfaz expandible, multimodal, conversacional y, sobre todo, agéntica: texto, imágenes, vídeos, archivos, pestañas abiertas, contexto personal y preguntas sucesivas que ya no pretenden llevarnos necesariamente a una página, sino resolver algo dentro de Google. La compañía lo presenta como «la mayor actualización de la caja de búsqueda en más de 25 años«, basada en Gemini 3.5 Flash y desplegada allí donde AI Mode está ...