Durante los dos últimos años, la inteligencia artificial ha tenido algo de extrañamente plana. Los grandes modelos de lenguaje se difundieron a una velocidad sin precedentes, pero al mismo tiempo, borraron buena parte de los gradientes competitivos conocidos. Ahora, todo el mundo tiene acceso a los mismos modelos, a las mismas interfaces y, cada vez más, a las mismas respuestas. Lo que al principio parecía una revolución tecnológica ha empezado rápidamente a parecerse a una utility: potente, impresionante y en gran medida intercambiable, una dinámica ya visible en el rápido avance de la comoditización entre la mayoría de los modelos fundacionales entre proveedores como OpenAI, Google, Anthropic y Meta, en una carrera que ya es hasta difícil seguir.
Ese aplanamiento no es ...