Durante años hemos hablado de inteligencia artificial como si la batalla decisiva estuviese en el modelo. GPT contra Claude, Gemini contra Llama, DeepSeek contra todos. Una competición de benchmarks, ventanas de contexto, parámetros, precios por millón de tokens y comunicados de prensa cada vez más hiperbólicos. Pero esa fase empieza a agotarse. No porque los modelos dejen de ser importantes, sino porque están convirtiéndose en una commodity: una materia prima imprescindible, sí, pero cada vez más intercambiable. Lo que empieza a importar no es tanto qué modelo usamos, sino qué capa decide qué modelo usar, cuándo, para qué, con qué nivel de riesgo, con qué contexto y a qué precio.
Este artículo de CNBC, «Chinese AI models ...