Mi columna de esta semana en el diario económico de El Español, Invertia, se titula «La nueva obediencia digital: sin inteligencia artificial, quizá dejes de ser empleable» (pdf), y trata sobre una transformación que me parece mucho más profunda de lo que sugiere la conversación habitual sobre productividad, automatización o «nuevas herramientas». Durante un tiempo, la inteligencia artificial en el trabajo fue presentada como una posibilidad, como un recurso adicional para quien quisiera experimentar y ganar eficiencia. Pero esa fase está terminando muy deprisa. En muchas empresas tecnológicas, el uso de la inteligencia artificial está dejando de ser voluntario para convertirse en un requisito explícito o implícito, ...