Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Los no alineados digitales: negociar con todos y no depender de nadie» (pdf), y trata sobre una idea que a muchos les incomoda porque exige pensar en términos estratégicos y no en términos de consigna: en un mundo en el que Estados Unidos ha dejado de ser un socio previsible o fiable, y China se ha convertido en un proveedor tan imprescindible como problemático, la única posición sensata para un país como España (y, por extensión, para Europa) es abandonar la tentación de «elegir bando» y empezar a construir margen de maniobra. No hablo de equidistancia moral, ni de postureo diplomático, ni de ingenuidades tipo «podemos llevarnos bien con todos»: hablo de diseñar dependencias ...