Durante décadas, la defensa más eficaz de las compañías petroleras frente a la emergencia climática consistió en una frase aparentemente razonable: nadie puede demostrar que un huracán, una inundación, una ola de calor o un incendio concreto haya sido causado por sus emisiones. El clima era global, las catástrofes eran locales y, entre ambos extremos, se abría un espacio de incertidumbre suficientemente amplio como para que la responsabilidad se evaporase.
Ese espacio está empezando a cerrarse. Y precisamente por eso algunos están intentando impedir que la ciencia llegue a los tribunales.
A finales de 2025, el Federal Judicial Center, la institución encargada de formar y proporcionar materiales de referencia a los jueces ...